Son incontables las ocasiones en las que por uno y otro motivo me he visto envuelto en una conversación sobre cine en Dublín con españoles. Vaya por delante que yo de cine sé más bien poco así que trato por todos los medios de no amedrentar a mi interlocutor con mis gustos rancios o extravagantes y que, por regla general, suelo dejar que el persono que tengo enfrente haga las veces de crítico cinematográfico. Pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de no ha lugar a tener ni asomo de consideración a todos aquellos que me vienen con la misma milonga:
“¿Conoces la tarjeta Unlimited de Cine World que por el módico precio de 17.50 euros/mes te da acceso ilimitado a todas las películas que proyectan? ¡Es guay!”
En realidad pienso que alguien que no sea un completo descerebrado no puede ver la ganga por ningún sitio. Mi razonamiento es el siguiente: si una entrada para una película cuesta del orden de 8 o 9 euros en cualquier cine y en éste mismo te las ofrecen todas por el precio de dos… Es que las películas deben ser tan malas que las venden de saldo. Demos un paseo por la cartelera de hoy para corroborarlo – no he visto ninguna o si la he visto no querría haberla visto:
Because I said so: Una película con Diane Keaton donde hace el mismo papel que en las películas de Woody Allen, es decir el mismo de siempre: histérica en pleno proceso menopaúsico incapaz de mantener una relación normal con un hombre. Hay al menos una escena de abrazos con las hijas, algún malentendido erótico y al final acaba casándose con un tipo con canas que es doctor o cirujano o algo absurdo. La hija encuentra el amor con el capitán del equipo de fútbol y todos terminan en un partido de los Knicks. Vista.
Blood Diamond: Salen Leonardo DiCaprio y la pava de Dentro del Laberinto, así que es una historia de amor y guerra donde occidentales con buen corazón tratan de vencer a los occidentales con mal corazón. Entre medias hay escenas de negros drogándose y pegándose tiros unos a los otros. Qué salvajes son. Ya está vista.
Ghost Rider: Un tipo tiene superpoderes y salva al mundo de algún supervillano que quiere conquistarlo por ningún motivo en especial (tan sólo porque le ha tocado ser malo). Habrá alguna escena baratilla donde Nicolas Cage tiene una crisis de identidad, tendrá sexo de superhéroes con una mujer-soporte y al final el bien gana al mal. Ya está vista.
Hannibal Rising: Hannibal es el Buenafuente de los caníbales. Superdotado, excéntrico y refinado. En esta parte se comerá los testículos de algún policía corrupto evidentemente con mucha menos clase que él. El poli corrupto será testigo de todo el acontecimiento. Vista.
Music and lyrics: Película de Hugh Grant. Hugh Grant sale haciendo de Hugh Grant y enamora a todas las féminas. Encuentros erótico-festivos incluídos. Vista.
23: Película de sustos donde sale Jim Carrey. O mejor dicho, comedia terrorífica. Todo es misterioso y oscuro. Hay locura y sombras. Hay un niño o una niña que suelta una frase inquietante. Un teléfono o un televisor es la clave de la película. La misma idiotez en la gran pantalla.
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Visto el panorama, ¿alguien pretende que pague 17.50 euros al mes y vaya a ver más de una de estas películas al año, y desería que no le diese una patada en toda la boca? Evidentemente no, al menos por lo de la patada. Y ellos tampoco, porque piensan igual que yo, lo que pasa es que les gusta atiborrarse de palomitas y coca-cola y al menos enterarse de la película.

Así que, ¿qué hacer? ¿Cómo sobrevivir una de tantas ocasiones en las que uno se topa con, mon dieu, un gafapasta que ha estudiado Audiovisuales y que se conoce de memoria los títulos de las películas (films que dicen ellos) de Aki Kaurismaki? Un buen contraataque donde más duele. Durante el último año me he chupado sólo por amor a la humanidad toda la sección de cine árabe de Laser (23 Sth. Gt. George’s St. Tel (01) 671 1466) y aquí os pego un resumen y comentario intelecutal de cada película para que no tengáis que agachar la cabeza ante el gafapasta de turno diciendo que ésa no lo habéis visto.
Ten – Abbas Kiarostami : Siempre que se habla de cine árabe hay que mencionar a Abbas Kiarostami. Porque es el que más películas ha hecho, porque es el más revolucionario o porque suena bien su nombre, tiene garra. Ésta en particular son diez pequeños cortos rodados dentro de un coche donde una mujer que vive en Teherán va a hacer la compra, recoge a su niño, que es un hijo de puta, recoge a una vecina que va a rezar y le cuenta que se está divorciando, etc. etc. Es decir, lo mismo que haría cualquier mujer de un país civilizado pero en un país que no está civilizado. Y como sale una iraní quitándose el hijab ya es revolucionaria.
La flor del cerezo – Abbas Kiarostami : La película existencialista de Kiarostami. Un tipo quiere suicidarse. Pero no quiere quedar deshonrado. Así que se recorre Teherán pidiendo a todo el mundo que lo entierre después de muerto. El 90% de la película transcurre así:
El tipo se encuentra a otro tipo
El otro tipo le pregunta de dónde es.
El primero no responde.
El otro tipo le pregunta con quién está casado.
El primero no responde.
El otro tipo le pregunta de dónde es.
El primero dice que está casado.
El otro tipo guarda silencio.
El primero dice que él es de aquí.
El otro pregunta de dónde es.
…
Lo cual muestra que el hombre es una mónada y que está solo ante su dilema y que toda comunicación es imposible. Incluso en Irán, donde no han estudiado a Leibniz.
Turtles can fly – Bahman Ghobadi: A caballo entre el David Lynch más surrealista y por tanto pesado, y Roberto Begnini cuando va de graciosete, es decir, SIEMPRE; la acción transcurre en un campamento de refugiados en Iraq, días antes de los bombardeos estadounidenses (¿qué bombardeos? Porque, hasta donde yo recuerdo, Iraq siempre ha sido bombardeada por EEUU). Hay un niño sin brazos que tiene visiones, una niña que se dedica a recoger minas y un niño ciego que a veces llora y a veces ríe, como el puebli de Iraq. Ocurren cosas que no comprendí y luego traficaban con armas. Hay un niño que instala antenas parabólicas al que todo el mundo admira y al que le explota una mina pero no le pasa nada. Creo recordar que había pirañas o caballeros del zodíaco.
Five in the afternoon – Samira Makhmalbaf: El régimen afgano ha caído. Una mujer, presa del estigma social que supone ser mujer (A SECAS), quiere alzarse como presidenta de la nación afgana. Un joven romántico y dandy la ayuda recitándole poemas de García Lorca (precisamente el de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías). La mitad de la película consiste en la tipa poniéndose y quitándose unos zapatos de tacón que, como todo el mundo sabe, son el símbolo de la liberación femenina y del proletariado con modos burgueses. También se pinta los labios, creo, así que de revolución nada. Al final no pasa nada, quiero decir, no se vuelve presidente ni nada ni hay comunismo por ningún lado. A García Lorca, eso sí, lo fusilaron.

Baran – Majid Majidi: Una niña sustituye a su padre en la obra en la que trabajaba como ilegal. Pero como es niña, tiene que cortarse el pelo. Un joven dandy lo descubre y se enamora de ella. Al principio la odia pero luego la ama, ése es el orden correcto. Al final la descubren y la expulsan de la obra. La película termina con la niña yéndose a Afganistán, burka mediante y los sucios charcos de Irán golpeteados por la lluvia y el joven desolado con el pelo mojado, lo cual es poético.
Kandahar – Mohsen Makhmalbaf – Que es otro de los genios arábigos y padre de Samira Makhmalbaf. Una tipa busca a su hermana en el recién instaurado régimen talibán. Después de mucho deambular por aquellos parajes la atrapan los talibanes y la condenan a hacer algo. La road-movie de Afganistán.
Blackboards – Mohsen y Samira Makhmalbaf: ¡Premio doble! Padre e hija en la misma película. Unos tipos van con pizarras por las rocosas montañas que separan Irán e Iraq. Se supone que quieren enseñar cosas a cambio de dinero o comida. Uno conoce a unos niños contrabandistas y otro a una refugiada con la que se casa. Todo acaba como el rosario de la aurora: los niños mueren y la pareja se divorcia. Un desastre en toda guerra. La guerra lo destruye todo. EE.UU. tiene la culpa de todo.
The Day I Became a Woman – Makhmalbaf: Tres historias en una: una niña que se va a convertir en mujer a medio día y por eso quiere jugar con su amigo antes de que le pongan el hijab, una mujer que escapa en bicicleta de su padre y una señora rica que compra miles de cosas y las deja en la playa. Esta última mola porque toma de la oreja a un niño y le dice: tú tienes que ser mi hijito, a lo que el pilluelo responde que no. El apresamiento, la liberación y la decadencia de la mujer según la cultura falocéntrica, no importa en qué lugar sea. Recuerdo que había un niño pasando la aspiradora por la playa, la risa.