Twitter es el nuevo servicio gratuito para mayores de 30 años (alguien diría que es una herramienta para geeks, pero es que un geek puro siempre tiene más de treinta años y lo peor de todo, ESTÁ ORGULLOSO de ello) que pretenden recuperar agónicamente una infancia en cualquier caso traumática o aburrida a través de la sustitución de cualquier servicio en internet que cumpla las siguientes características:
- Sea moderno (menos de 1 año).
- Su logotipo haga pensar automáticamente en gafapastas.
- Haya sido aprobado por sesudos profesores universitarios. Ése es el problema de internet: la libertad de expresión ha sido mutada siniestramente en libertad de decir lo que nos salga de los cojones. Las cotas de papanatismo y tragaldabismo tienen categoría universitaria, a día de hoy. Así que si a alguien le da por decir que una herramienta cuyo uso natural requiere estar separado por kilómetros es al mismo tiempo una herramienta para acercarse a tus amigos, que para tal uso tus amigos deben usar el mismo programa, un ordenador, y estar duchos en ellos, y luego se pone a parir a todo Cristo que niegue tal afirmación como un atrasado, es un líder de las nuevas tecnologías. Comédmela, Negropontey Zizek.
Porque el uso de Twitter ya supone una contradicción lógica en toda regla. Haciendo uso de una terminología galáctica y ocultista (comunicación, libertad, amigos – vaya, otra vez, ¿no será un anuncio de telefonía móvil?) pretende colar como útil algo que no lo es. Toma un messenger y un blog al mismo tiempo (dos cosas ya de por sí inútiles) y ya tienes Twitter: una utilidad que permite conocer en “tiempo real” que están haciendo tus amigos allende los mares. Se supone que tus amigos deben tener Twitter también, así que el proselitismo y la endogamia están asegurados, algo así como: “si no tienes Twitter, no eres/no puedes ser mi amigo“. A lo que me permito: una herramienta que parecía hecha para facilitar la comunicación se convierte por su siniestra lógica en una herramienta para crear techno-ghettos de geeks. Jóder, sólo falta que alguna de estas cosas traiga rayos láser que extermine a los no-usuarios. Gracias a Dios que un geek o un friki es como un niño: le muestras un pastiche de libertad, GPL y pibas en pelotas en una mano y con la otra le soplas el sueldo y el voto.
Pero, como ya he mencionado, aunque de iure parezca muy bonito esto es una contradición de facto:
-Supongamos este escenario, te instalas Twitter y empiezas a recibir mensajes: estoy comiéndome un bollo. ¡Falso! Lo que está haciendo EN ESE EXACTO MOMENTO ES escribir en Twitter el mensaje estoy comiéndome un bollo. Así que todos los mensajes no son en tiempo real, sino en tiempo irreal.
- Más apropiada sería la oración: “Estoy escribiendo que me estoy comiendo un bollo“, porque, malabaristas aparte, ¿podría uno comerse un bollo al tiempo que escribe? Y en todo caso, ¿quién sería tan idiota de hacerlo? ¿Quién querría hacer saber a sus amigos que es tan súmamente anormal?
- Luego la única solución lógica es: “Estoy escribiendo en Twitter. Hace un rato, antes de escribir este mensaje en Twitter, me estaba comiendo un bollo. Soy un fracasado, sí. Por favor amigos, acójanme en sus hogares“. Pero en este caso se perdería la esencia de Twitter que es saber que están haciendo tus amigos en ese momento, no lo que estaban haciendo segundos antes. Y seguir considerándolos tus amigos, claro.
- En conclusión: nadie sin una clara patología social usaría Twitter (lo cual demuestra que la humanidad no está perdida, porque la gran mayoría del mundo no sabe lo que es un ordenador, y para ver a sus amigos COGE EL AUTOBÚS O SE VA AL BAR), porque para dar un uso útil a la aplicación todos los mensajes deberían ser: “Estoy escribiendo en Twitter“, “estoy escribiendo en Twitter“, “Sigo escribiendo en Twitter“. Eso sí, con miles de smileys y tipografías sicodélicas. Y que funcione bajo Linux, tam-ién.


Escrito por Hasterbin 

Escrito por Hasterbin 

Escrito por Hasterbin 




