Oferta cultural dublinesa. No de oferta, más bien de saldo (I)

A mí los bares y discotecas en Dublín me parecen todos sospechosamente iguales. A todo el mundo se le llena la boca de cabello de ángel hablando de la noche dublinesa y yo no la encuentro por ningún lado. En esencia hay tres tipos de bares/pubs/discotecas donde pasar la noche (cuando digo noche, digo hasta las 3 de la mañana, eso si tienen permiso, claro)

a) Pubs – El pub de toda la vida, suelo de madera, paredes empapeladas con dudoso gusto; pubs donde la gente va, se sienta y se cuece mientras hablan de las hambrunas de hace dos siglos y la independencia irlandesa de hace ¡tan sólo! uno. Joder, es que ni siquiera amenizan la tarde hablando del IRA y de cómo fabricar amosal, porque una vez separados del norte no quieren saber nada de ellos. Al principio hace gracia lo de 800 años dominados por los ingleses, pero tras dos años oyendo la misma brasa uno empieza a desear que en efecto se hubieran quedado bajo dominio inglés. Entonces sólo se dedicarían a beber, apalear pakistaníes y extender la sífilis más allá de sus Reales fronteras y no a dar la plasta, amén de evangelizar el mundo a base de Guiness.

b) Pubs-discotecas: Son en esencia lo mismo de arriba pero con una proporción menor de nativos. Suelen ser enormes y suelen poner los cuarenta principales de aquí, es decir, los mismos que del Reino Unido, que si R’n'B, Michael Jackson y alguna cosa más que repiten hasta dos o tres veces por noche. Los precios, más altos, claro. Como hay mayor proporción de extranjeros las posibilidades de caer en una conversación como la que sigue son de 9 entre 10.

Personajes:

José, ciudadano español, 24 años, dos meses haciendo como que estudia inglés en Irlanda.
Martina, ciudadana italiana, 23 años, dos meses haciendo como que trabaja en un restaurante italiano. (Viva Italia, ahora ya no sé qué pueblo es más idiota de los dos).

Lugar:
Fitzsimmons o sinónimo (Hogan’s, Turk’s Head)
Jose:
Jelou!
Martina (con entusiasmo):
Helou!
Jose:
Güer ar yu from?
Martina:
Aiam-á fróm-e Ítali? Ánd-e iu?
Jose (confiado):
From Espein! Come estai!
Martina (gesticulando con las manos hacia atrás, porque no sabe cómo conjugar el verbo ‘tu bi’ en pasado):
Aiam-á in-e Spein-e, very very very biutiful-e siti?

Y así durante dos horas, al cabo acabarán enrollándose, saliendo juntos durante un par de meses y Jose yendo a Italia a trabajar con Martina, dándose cuenta, una vez en Lazio, que Martina tenía novio y no le había dicho nada, con lo cual Jose habitará durante un par de meses los bares de la región del Abruzzo creyendo poder encontrar allí el mismo espíritu festivo del Fitszimmons y dándose cuenta, para su terrible pesar, que las italianas son incluso más cautas que las españolas, con lo cual desistirá y volverá a su Cáceres natal, donde todos sus amigos y sobre todo, su amiga de la infancia Claudia, le están esperando. Se casará con Claudia y le contará a sus churumbeles su inefable aventura por medio mundo, si contamos por medio mundo O’Connell Street, Temple Bar y un par de calles por Italia.

(Mutis por la izquierda)

c) Discotecas: Segunda residencia de nackers y polacos. No tienen el encanto ni el desenfreno de las discotecas madrileñas más cañeras, es decir, pollos a cinco mil, GHB, ketolar, mitsubisis, tías con rastas y piercings… De hecho, muchos de estos sitios no tienen políticas estrictas de admisión, por lo que pasar es ciertamente sencillo quitándole proselitisimo a la cosa. Por cierto, ¿soy el único que se ha dado cuenta del híbrido knacker-polaco (polacker según una adepta a este blog) que se está empezando a sentir en el centro de Dublín? Ya se empiezan a ver los primeros conciudadanos polacos con gorras neoyorkinas, cabezas rapadas y escuchando techno-soviet en sus tiendas de liberación de móviles y delicias de Cracovia. No sólo eso, se colocan detrás de ti en la cola del cajero y te dicen cosas tan soviéticas como: “Can I show your PIN number?” Sí, hijo sí. Y la cartilla de racionamiento sí quieres, que en Spain también sabemos de eso. Por supuesto, no dije nada en esa ocasión, tapé como pude mi PIN y salí corriendo a escribir este post.

8 comentarios para “Oferta cultural dublinesa. No de oferta, más bien de saldo (I)”

  1. memoru Dice:

    La historia de Jose, Martina y Claudia me ha hecho llorar. Qué dramatismo.

  2. Raquel Dice:

    ¿Para cuándo una nuevo artículo? ¿ya no te pagan?

  3. Hasterbin Dice:

    Joder ¿qué pasa, que no trabajáis o qué? Estoy preparando un pedazo de artículo que cambiará el destino de este blog. Permanezcan atentos a sus pantallas.

  4. Kerensa Dice:

    rquiros: mañana estoy en baldoyle, hay knackers allí ¿?…me estás metiendo un miedo que paqué !!Keren :(

  5. Oferta cultural dublinesa. No de oferta, más bien de saldo (II) - Apocalypse Now. Nou Nau. « Hasterbinn, mastering bullshit Dice:

    [...] No de oferta, más bien de saldo (II) – Apocalypse Now. Nou Nau. En el capítulo I la serie Cariño, ¿qué hacemos en Dublín? cubrimos el dilettante mundo de la diversión nocturna, es decir, beber y beber, con lo cual no hay [...]

  6. genio Dice:

    te juro que me has hecho llorar con tu articulo. no te conozco pero eres la hostia

  7. genio Dice:

    llorar de risa por supuesto

  8. Hasterbin Dice:

    Bien, me gusta que se vaya reconociendo quién es el boss. Vuestra siguiente orden es crear un ejército de monos-murciélago y atacar el Congreso de los Diputados y la RAE. ¡Atacad! ¡Atacad!

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