El señor Pendejo WASP

Agosto 23, 2007

Debido a que mi editor ha perdido del todo la cabeza y a buen seguro emigre a otro país más cálido, la frecuencia de mis posts ha ido disminuyendo en estos días. La historia de mi editor es predecible por cualquiera que haya visto un par de películas americanas de la lista que voy a publicar más abajo. Típico joven JASP, brillante, bien parecido, potencialmente homosexual, con aires intelectuales, 1.80, trepando como un mono por la entidad financiera donde trabaja(ba) que un día decide dejar el Porsche, el traje de Armani y la rubia siliconada para dedicarse a los negritos de África o a escribir un libro. Bien por él, bien por ti, subnormal. Ya me contarás cual es el resultado de tu búsqueda interior cuando nos alimentemos de raíces y chupemos piedrolos. ¿Quieres que te diga cuál es el resultado de tu búsqueda interior? Un hígado, dos riñones y otros órganos viscosos.

A lo que iba: películas y/o libros (OH DIOS; VOY A HABLAR DE LIBROS!!!) de JASPs/WASPs que reflejan el infortunio de mi editor.

El Club de la Lucha
Si algo me ha sorprendido siempre de esta película es la amplísima aceptación que ha tenido entre los tíos y la absoluta indiferencia que produce entre las tías. La historia es: un tipo WASP no encuentra el sentido de la vida hasta que se topa en un avión con Brad Pitt, pasan una noche bebiendo y fumando y discutiendo acerca del sentido de la vida y acto seguido se van a vivir juntos. Brad Pitt se pasea en batín por la casa y el otro pinpín que no me acuerdo cómo se llama, va a trabajar porque alguien tiene que pagar las facturas. Crean una especie de club donde se reúnen muchos hombres sin camiseta, dónde se abrazan y se pelean.

Guarretes

Es decir, estamos hablando de una peli de MARICONES. Un club donde no permiten pasar tías, donde machos alfa embadurnados en aceite frotan sus cuerpos bajo luces de flexo en garajes y callejuelas oscuras es lo más bujarra del mundo. Todo, absolutamente todo, es homoerótico-festivo: desde la elección de los protagonistas (el pinpín WASP también apareció sodomizado en American History X), la obsesión por el jabón con todas las connotaciones que ello conlleva, el supuesto placer por el dolor, Brad Pitt. En fin. ¿Alguien ha visto la escena de La caída de los Dioses donde cientos de teutones se recluyen en una casita de campo para beber cerveza y dormir “juntos” en calzoncillos? Chavales, Visconti lo había inventado antes.

El hombre de los dados, Luke Reinhardt
El protagonista, un psicólogo o psicoanalista de éxito, está aburrido de su vida de ricachón: su esposa, sus hijos, su homecinema y su trabajo bien remunerado le aburren. Así que un día se encuentra unos dados y decide, sin meditación previa, que a partir de ese momento su vida se dirigirá según lo que le dicten los dados. Esto es: si sale uno, que me den por el culo; si sale dos, me leo un libro de Pérez Galdós, etc. Es evidente que el tipo no lanzó los dados para decidir si el resto de sus acciones debían ser decididas por los dados, porque imagino que si los dados le dicen: mira, pues no, no utilices más los dados, pues el jugo del libro acabaría y las trescientas páginas restantes tratarían de las conferencias, fiestas, amores y desamores y demás banalidades que el psiquiatra viviría luego de su fallido intento de hacer una vida nueva a costa de los dados.

A todo esto he de decir que el psiquiatra es un poco tramposo con lo de los dados. El tipo se afirma en su decisión dejando su voluntad al cargo del puro azar, pero claro, siempre es él el que pone las opciones a elegir. Así que, por ejemplo, si quiere petarse a la vecina no dice: del 1 al 3 me la peto, del 4 al 6 no me la peto; sino más bien: del 1 al 4 me la peto un rato, del 4 al 6 me la peto del revés. Y así miles. La novela va tomando calibre conforme va a avanzando hasta constutuir una especie de movimiento mundial en el que una secta toma sus decisiones de acorde con los dados. No menciona si la industria de fabricación de dados experimenta una espectacular crecida en bolsa pero supongo que sí. Es un buen tema tratar en la siguiente novela.

American Psycho
Un niñato de Harvard obsesionado con las tarjetas de visita con textura de cáscara de huevo decide que tonificarse la tez todas las mañanas con algún pote hecho con grasa de cabra, follarse pibones a pares, golpear a prostitutas y demás lindeza no le llena, así que, por qué no: se dedica a matar gente. Éste individuo no expande su ideología nihilista más allá de la mesita de su casa, donde el uso de posavasos es obligado y demás tonterías. La película está en el justo límite entre el absurdo y la subnormalidad. Yo no sé que me pasa últimamente pero cada vez entiendo menos las películas contemporáneas. ¿Por qué pasa lo que pasa en American Psycho? A ver, yo veo Harry Potter y gilipolleces así y digo: ¡ah, vale! Harry Potter es impotente y por eso se mete una escoba entre las piernas, en plan sustituto fálico. Pero en American Psycho no me pispo de nada. Es decir, el tipo es un ejecutivo. Bien. El stress le puede. Vale. Empieza a matar gente. Hum. Y luego todo es una fantasía. ¿Quééééé? ¿Por qué? ¿Por qué no va a la cárcel? A veces me pregunto por qué hay tantas películas. Si, por ejemplo, el tipo va a la cárcel se podría continuar la película con los reductos de American History X. Y al salir de la cárcel, podría montar un grupo de lucha, como el del Club de la Lucha. Ay, si me diesen unas cuantas pelas, fusionaría cual pokemon todas estas películas absurdas y les daría un sentido.

Time Out o L’emploi du temps, Laurent Cantet
Peli francesa – como no podría ser menos – basada en hechos reales. El hecho real fue este que sigue: un tipo llamado Jean-Claude Romand estuvo engañando a su mujer y familia haciéndoles creer no sólo que se sacó la carrera de medicina sino que consiguió el título de doctor y que investigaba en el campo de la arterioesclerosis. Dieciocho años después (recordemos que al principio fue una mentirijilla a sus padres, algo del estilo: papá, he aprobado histología, cuando en realidad le habían echado de la carrera) el pastel se descubre y el bueno de Jean-Claude se cargó a su mujer, sus dos hijos y sus padres, así como al perro, no fuera a ser que fuera un chivato y lo confesara todo. La peli no llega tan lejos, en este caso el tipo es un consultor financiero a quien dan la patada, así que el tipo se inventa que tiene un curro en Ginebra para el desarrollo del tercer mundo. Asimismo, empieza a embaucar a vecinos y amigos en una inversión de tipo piramidal que les reportará pingües beneficios, aun a sabiendas de que el negocio es sucio. El final os lo podéis imaginar: todos los saben, su familia le perdona, sus amigos le perdonan y el tío vuelve a trabajar. Conclusión de la película: no importa la cantidad de excusas que pongas, al final tienes que volver al tajo.

El tipo ese


Los españoles quieren guerra… civil

Agosto 2, 2007

De un tiempo a esta parte me estoy dando cuenta de que la tónica general de las noticias en de los periódicos españoles está decayendo a niveles mínimos, y temo que esta tendencia bajista vaya perpetuándose conforme pasen los meses y al final acabemos con diarios tan interesantes como los belgas o los holandeses o, sin ir más lejos, los irlandeses, donde una refriega de nacionales e irlandeses en las costas levantinas fue noticia ayer. Estos guiris son la hostia, les creamos un zoo en los resorts y aún piensan que la están montando allí. En fin, y estos eran los que se distinguían de los ingleses.

Digo esto echando un ojo a las portadas de los periódicos nacionales, donde no se encuentra nada de interés, nada novedoso: incendios en las Canarias, más muertos en la carretera, el Rey de vacaciones… en fin, a quién le importa todo esto, si ya no hay ni un mísero atentado (como ya somos amigos de los moros malos no nos van a poner bombas, y los nuevos chavalines de E.T.A. no saben manejarse con la Goma-2, ya no es lo mismo. Antes, cuando no había tanta pelea entre partidos políticos, la gente, al cabo del tiempo, empezaba a preocuparse por el paro y esas minucias, así que había una buena excusa para poner una bomba en Vallecas, no fuera a ser que por no tener al populacho entretenido en estos menesteres se les ocurriera, ¡qué se yo!, montar una huelga general), un accidente aéreo de los gordos, un golpe de Estado… Se echan de menos esta clase de noticias para amenizar los días en esta lluviosa temporada en Irlanda. Y claro, Irak ya está pasado de moda -¿90 muertos? pó qué bien-, curas pederastas -cursi-, gay parades -más cursi-, operaciones transexuales financiadas por el Estado, partidos nacionalistas, desmembración de España, ¡buaaaaaaaaa! A quién le importa todo esto… Si estamos en la sociedad del espectáculo yo exijo que quiten a José Luis Moreno y pongan a Chris Rock.

Chris rocks!

Así que, ante la inminente llegada de elecciones generales yo propongo la siguiente idea para que todos salgamos beneficiados: LA SEGUNDA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. Con la II Guerra Civil todo serían ventajas:

    Entretenimiento a diario: qué nuevos frentes se han abierto, discursos en plazas mayores, inauguraciones de parques de atracciones, partidos suspendidos por la entrada de tanques en el estadio, suelta de palomas de la paz…

    Dinero a mansalva: No sólo los periódicos ganarían en ventas y público, sino que los nuevos medios -bloggers- podrían financiar sus servicios de hosting simplemente contando lo que pasa en su pueblo. Ejemplo: “Hoy han caído tres compañeros en la plaza. Estoy escribiendo esto desde mi Apple G3. Rezo a Dios porque no se lo lleven. ¡Resistiremos!“. A espuertas, dinero a espuertas.

    Atención de la comunidad internacional: En vez de sacar negritos rodeados de moscas, que es algo que ya está muy manido, sacaríamos a tudelanos corriendo a un lado y a otro de la ciudad mientras caen cascotes sobre sus cabezas. Niños con piernas amputadas, pero niños españoles y no con cara de moros. Europa se conmovería y nos mandaría armamento y medicamentos. Habría discursos en La Haya condenando la Guerra. Israel y Palestina nos envidiarían y entonces habría un pique entre ellos y nosotros a ver quien da más guerra.

Suena de puta madre, ¿eh? Pero por desgracia hemos llegado a un momento histórico de abotargamiento tal que resulta difícil movilizar a las masas con discursos llenos de buenas intenciones, malas ideas y palabras revolucionarias. Tanto es así que uno de los sustantivos más utilizados hoy en día es “demogagogia“. Que la gente no es tonta. Así que, si no se puede conmover a la gente con ideas románticas habrá que cabrearla. Y cabrear a un español no es tan difícil como veremos. Entre las numerosas ideas que se me pasan por la cabeza están las siguientes.

Advertencia a Juan José Millás y otros que escriben sobre la I Guerra Civil. Cabrón, sé que lees este blog. Así que como me robes las ideas y las publiques en forma de relato te corto los cojones. No porque me robes las ideas en sí, sino porque les quitarás toda la gracia en tus artículos. Lo mismo va para el que rodó/escribió La Lengua de las Mariposas. Tocad una sola idea, haced que me entere y os juro que desearéis que lo que único que os meta por el culo sea la lengua del lepidóptero.

Idea número 1: Enero de 2008. José María Aznar, que lleva tocando los cojones durante la temporada otoño/invierno anuncia por sorpresa que vuelve a la política. Reconoced, seais perro-flautas o de derechas, que lo queréis. Queréis que vuelva, con melena, sin ella, bigote o perilla, pero queréis que borre del mapa al chupatintas de Rajoy, que le meta puros dialécticos a los pantuflos del PSOE, que ningunee a los partidos minoritarios y que haga callar al Parlamento con sólo levantar un dedo. Bien, pues en mi fantasía Aznar vuelve, gana las elecciones por mayoría absolutista y las primeras medidas que aprueba por decretazo son: meter a los gays en la cárcel, poner a trabajar a los parados, crear un Ministerio de la Religión con poder de veto en todas las leyes que proponga la oposición (es decir, el PSOE, porque los otros no cuentan), apalear arbitrariamente a todo el que no luzca morenito ibicenco por la calle, obligar a los catalanes a hablar con acento andaluz y poner dos guardia civiles a vigilar 24/7 a cada ciudadano vasco.

Diviértete

Lo que ocurriría entonces es: los gays no harían nada porque son unos mariquitas y escribirían poemas desde la cárcel; los catalanes se resignarían, porque en el fondo son unos vendidos y hablarían catalán sólo en la intimidad; los andaluces se cabrearían muchísimo porque como todos sabemos odian a los catalanes; el Rey ganaría alguna que otra regata, lo que cabrearía a los vascos; y al resto de la Península (es decir, Madrid), que esto ni le va ni le viene, montaría algaradas en la plaza del Dos de Mayo y aprovecharía el desconcierto para robar jamones en el Corte Inglés. Las radios emitirían y condenarían furiosamente estos actos vandálicos (los de Aznar y los otros), Aznar sacaría los tanques a la calle y pediría ayuda a Sarkozy que, como buen francés, es un vendido y aprobaría medidas excepcionales. Los rusos darían armas a los anarkos y ya está todo montado.

Idea número 2: Aznar sufre un colapso nervioso en una aparición televisiva y no puede ejercer nunca más -no puede ejercer la política, no de puta, listillos-. Zapatero gana las elecciones y en un delirio de grandeza no tiene otra ocurrencia que proponer a Portugal la fusión con España. En esta empresa le apoyará Saramago quien se autopropondrá Primer Rey de Iberial (no Iberia, porque es una marca registrada por la compañía aérea de igual nombre, y claro, no queremos tener problemas con la SGAE). Los portugueses, hasta los cojones del ninguneo al que les hemos sometido los españoles durante casi mil años (Portugal, ahhhhh sí, esa provincia al lado de Galicia y Extremadura… a quién coño le importan) sacarían todo ese potencial que les llevó a conquistar Brasil y parte de África y nos fundirían a cañonazos. En España, la cosa se torcería entre los que están a favor de integrar Portugal con España (que serían los mismos que están a favor de desintegrarla) y los que creen que España es una, grande y maciza (que esos siguen en sus trece, que España es España y sanseacabó). Se quemarían pilas de libros de Saramago, pero no por los malos, sino por los buenos, que ya están hartos de que nos meta en problemas.

Un mago, este Saramago

Idea número 3: Zapatero se vuelve loco y dice que sí a todos los nacionalistas y desmiembra España. Claro, que esto no supondría una Guerra Civil sino una multitud de miniguerras civiles, ¿se imaginan? Los valencianos se cabrearían con los catalanes, los navarros con los vascos, los de Cartagena con los de Murcia… Al final, el único lugar donde no habría guerra sería Madrid, y como todos los periódicos se editan en Madrid a nadie le importaría lo que pasase en las provincias-países colindantes.

Estas son mis propuestas. Si tienen alguna más, las pueden incluir en el apartado de comentarios.