Han vuelto. Los cuarentones más cañeros de las pistas de baile grunge de los noventa han vuelto para conquistar a un público gordinflón, amante de la WEB 2.0 y sediento de viejas glorias que viste camisetas de muñecos manga o, por el contrario, se deja la coleta tan larga y gris como las entradas de su cabeza. Yo no entiendo el porqué de los roqueros que se rejuntan después de algunos años. Cuando a Morrissey le preguntaron en una revista londinense por qué no volvía a formar a los Smiths él contestó: “¿estás loco? ¿Pero tú me has visto? No sólo parezco un bujarra de cincuenta años que viste camisas de volantes sino que además ya canto gallos en solitario… ¿Por qué iba a arrastrar al resto del grupo a la misma miseria moral?” Porque, a día de hoy, ¿a quién coño le hace gracia, por ejemplo, Paul McCartney? El tipo parece una jirafa desnutrida defecada por un elefante. Por no hablar de su última música: todo el mundo conoce la de Hey Jude, pero ¿alguien puede siquiera tararear algún jingle de sus últimos cuatrocientos discos? Y en definitiva, ¿quién se presta a ir a su conciertos? Sería denigrante. Incluso debería ser ilegal. En el último trabajo que realicé antes de ser articulista a sueldo fijo había un tipo que amaba a Lionel Ritchie. ¿Quién es Lionel Ritchie? ¿El que cantaba la canción de Los Cazafantasmas? En cualquier caso, a estas alturas ya debe descansar en paz o algo. Lionel Ritchie, digo. A mi compañero le gusta ahora Stevie Wonder. Espero que se muera.
Pues los Héroes han vuelto. Todo el mundo sabe que son famosos en Alemania país otrora nazi y que que hoy sufre una crisis importante que tocaron frente al Príncipe, señor de Leti, cuyo padre fue puesto por Franco y cuya Institución se tambalea. Con lo que se concluye que los Héroes del Silencio son héroes del nacionalsocialismo o dan malfario. Hostias, es que lo claváis muchachos. Ya vendréis a reclamarme cuando se derrumbe la Pilarica (de momento ya hay un socavón en Barcelona, tiempo al tiempo).
Doy fe de que Héroes tiene canciones gramaticalmente desastrosas y por tanto entretenidas, igual que ocurrió con el Aserejé y la Macarena, grandes deudoras de los gaditanos. Y por eso no voy a escribir contra los Héroes sino contra su cabeza visible, Enrique Bunbury. Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, que acortó a Quique Bunbury, era un niño normal hasta que a alguien se le ocurrió llamarle “cabezón” en clase. Hecho un mar de lágrimas, acudió a su madre, que le dijo en voz dulce: “Hijo, este mundo se divide en dos; los que están contigo y los que están en contra de ti. Estos últimos, guárdate bien de ellos, porque son todos unos hijos de puta. No permitas que ninguno se te suba a la chepa. Y ponte el flequillo bien de una puta vez, Quique, que me tienes fritaaaaaaaaaaa”. Richard se tomó al pie de la letra la recomendación de su madre y cada vez que alguien le llamaba “cabezón” escribía una canción. He aquí un facsímil electrónico.
De todas las aventuraaaaaassss
que la noche nos deparaaaaaa
sin pies ni mesuraaaaaa
mi corazón las acaparaaaaaa.
Uooooooohohohoooooooooooooooooooo
Uohohohohoooooooooooooooooooooooo
Uhoooohohohooooooooooo
El vino de de las tempestades,
es el vino de nuestra nacióóón,
de imposibles ciudadeeeeees
es el vino de Asuncióóóón.
Ou yeah!
Sí, sí, sé que no tiene nada que ver con la anécdota que me he inventado, pero la cosa es que a partir de esa primera crítica, la carrera de Ricky despegó. Porque ¡no señor! El mundo no es como es, el mundo es como Kike dice que es. Y por tanto si alguien le dice: Enrique, vistes como el pavo de los Doors; Enric, le has copiado el look a Calamaro y ahora los dos parecéis idiotas; Kike, joder, al menos podrías leer y fusilar alguna traducción decente de Baudelaire; Enrique, meter versos de Benedetti en tus letras NO ES una influencia, es plagio; Enrique deberías tratar de evitar dar entrevistas con tu acento mañico, porque pareces recién sacado de la huerta. Y Bunbury que nada, “ladran, luego cabalgamos”, que por aquel entonces ya había leído ese párrafo del Quijote.
El resto es historia. Los Héroes empezaron a acumular gallina, Bunbury empezó a hojear demasiados libros de románticos franceses y no con todos (porque, claro, si se ponía con Trakl o Nerval que se suicidaron, ¡a ver con que cara salía al escenario!) y le dió por mandar a tomar por culo a los que realmente valían, que eran a los que tocaban instrumentos. Durante diez años se dedicó a contar por qué se habían separado los héroes y el día “diez años” + 1 decidió que ya estaba bien, y que volvía con Héroes, aunque fuese a cantar en playback. Y así lo hizo. No es seguro que saque nuevo disco, o al menos, si lo sacan las productoras tendrán más cuidado de seleccionar qué poetas “influirán” en Bunbury. El jurado ya ha seleccionado a Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero y Benjamín Prado como letristas. Os dejo con la letra de la primera canción.
Un corazón tan agitaaaaadoooo
es como un alga en el mar,
verde, maloliente, pringoso,
quiero ser un calamaaaaaar.
Por los maress navegaaaarrr
como un pirata de los de antes
sí, de los de antes, no como Aznaaaaar,
(euforia en el directo)
con la barba ralaaaa, la pata de palo
un loro de cartón y los ojos trocados,
me como tu seso envenadoooo
por las anémonas y el maaaar
luego me como un helado
y escupo las pepitas de sal
y luego no como nada
porque ya no tengo hambre
y prefiero mirar al…. maaaaaaaaaarrrr.


Escrito por Hasterbin
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