No una ni dos, sino hasta TRES PELÍCULAS de Gus Van Sant me he tragado en mi vida sin ser yo consciente de ello. Las películas de Gustavo son, ¿cómo diría?, como una enfermedad de transmisión sexual: te tiras unos cuantos años follando mal y sin ganas, vamos, siendo promiscuo a la manera de la Cosmopolitan, y en una semana te salen cincuenta manchas negruzcas por todo el cuerpo y estás jodido de por vida (o de por muerte). Si al menos te lo hubieras pasado bien… Y hoy, hoy ha sido la última, lo peor de todo es que ni siquiera he ido por orden de mi editor, he ido por placer. Aquí está el escalofríante relato de los acontecimientos.
Era una fría y ventosa tarde en el otoñal Lyon. Las gentes caminaba deprisa apretadas contra sus abrigos, los viejos no se detenían a dar comida a las palomas ni a saludar al panadero, lo más que deseaban era llegar cuanto antes a su casa para vestirse de marineros con boina y tocar el acordeón mientras saboreaban los exquisitos contrastes de un Burdeos del año 78… Entre tanto, yo enfundado en mi gabardina de poliester aguardaba con un cigarrillo entre los dientes que no se dejaba prender a que abrieran la taquilla del Cine Nacional Popular. Me acerqué a la ventanilla, miré hacia un lado y hacia otro y murmurando por encima de la solapa de mi abrigo pedí un boleto para …
PARANOID PARK
La historia, que salpimentaré con el más mínimo detalle, es la siguiente: un chaval americano mata por accidente a un guardia de seguridad nocturno en una estación de trenes. Ya está. El resto se divide en: a) vídeos de skaters haciendo el mono por una ciudad americana b) el protagonista paseando o patinando o duchándose a cámara lenta. Según declaraciones de Gus Van Sant la película tiene un origen cómico: “Estaba yo sentado
en mi mansión de Beverly Hills mientras Rosario preparaba los canapés con los que iba a celebrar una fiesta de alto copete para celebrar que John Travolta se ha comprado un nuevo super-jet privado. Como bien sabéis John ha hecho tres cosas en la vida: Grease, un montón de películas en su mayoría impresentables y donde siempre hay hueco para colar una escena donde John tenga que bailar – y a esto he de decir, ahora que no me oye, que John no es precisamente Fred Astaire. De hecho, desde que comenzó con el Prozac y toda la pesca ha “fortalecido su estructura ósea”, ya me entiende-, y su afición a pilotar aviones. Hay gente que se dedica a hacer cine y hay gente que va más allá de jugar al Chuck Yeager. El caso es que yo estaba allí tirado, en bata, terminando las últimas páginas de mi película Paranoid Park cuando una leve brisa se me coló por debajo de las faldas hasta acariciar suavemente mis testículos. Esto me provocó una erección instantánea y ante la eminente culminación de mi obra, pensé que era una oportunidad única para aúnar, al mismo tiempo, el placer intelectual con la pasión carnal. Acto seguido, escribí la palabra FIN en mi guión y comencé a masturbarme. El problema es que, entre la brisa, el calor y Rosario que me tiene ojeriza desde que tiene que recoger los vómitos de mis frecuentes fiestas – por cierto, ¿sabéis que John Travolta viene a la próxima? Vendrá en avión -, no pude contener el grumo y cayó sobre las páginas de mi amada obra. Yo quería que alma y cuerpo se fusionaran pero no así. De hecho, el guión quedó tan pringado de mi esencia masculina que tuve que deshacerme de la mitad de las páginas. Como el tiempo apremiaba y John es mi productor lo que hice fue fotocopiar la mitad restante para rellenar el hueco y presentarlo tal cual. John estuvo encantado. La próxima vez le enviaré la otra mitad, sobre las que no cayó el grumo.”
Porque Paranoid Park cuenta la misma historia dos veces. De hecho, qué gracioso ahora que me acuerdo, el hecho de repetir dos veces la misma historia dentro de la película tiene que ver con el accidente de tren, donde el vigilante es precisamente cortado EN DOS PARTES, jajaja. Salvando la escena donde la mitad del cuerpo del vigilante se arrastra hacia nuestro joven skater, el resto es una sucesión desproporcionada y casi diría arrogante de obviedades: la novia es rubia y cheerleader, los padres se están divorciando, sus amigos son igual de marginales que él, y él, él es un tipo que tiene una sensibilidad especial y que no se merece que el vigilante haya muerto por su culpa. Es que hay gente dispuesta a amargarle la existencia a uno, muriéndose y tal. Y él, él es EMO y por eso es bueno.
Elephant
Unos niñatos compran armas en eBay y se cargan a medio colegio. De verdad, los americanos en general, son el colmo de la originalidad. Llevan cometiendo el mismo tipo de masacre desde Charles Whitman y todos con la misma cantinela: me cojo una escopeta, me pongo un chaleco de cazador y hala soy el salvador del mundo, todos los demás son gilipollas, yo voy a limpiar la tierra, mi madre no me ponía suficiente atún en el bocadillo…. BUAAAAAAAAAAAAHHHHH. ME ABURRO. ES TAN SUMAMENTE ABURRIDO que hasta los alemanes y los finlandeses han comenzado a hacerlo. Y cuando un país por encima de Francia empieza a imitar a los americanos es que el tema ya está gastado. No me extraña que todo cristo este de morros con los árabes. Porque, a ver, los árabes, a la hora de cometer masacres SÍ son originales. No llegan a una escuela con un Corán bajo el brazo, recitan unos versos en plan Pulp Fiction y se dedican a tirotear a todo el mundo, que va. Cogen un avión o dos y los estrellan contra edificios. O ponen Anthrax en el correo. O utilizan burros-bomba. O bicicletas-bomba. ¿Para cuando el primer spree-killer con una bomba atómica fabricada artesanalmente?
La peli trata de eso. Dos tipos que juegan al Doom demasiado deciden un día masturbarse mútuamente en la ducha y para afrontar la vergüenza deciden cargarse a medio instituto. En el instituto hay también cheer-leaders, chicas con granos y macacos que son el quarterback del equipo de fútbol. EL protagonista es un EMO de pelo rubio que llora durante la película porque sus padres se han divorciado. Que le envíen a Irak o que se meta a programador Java. Entonces llorará, sí, llorará.
Mi Idaho Privado
Esta película no fue creada originalmente por Gus. En realidad, las imágenes del film corresponden a las grabaciones de las fiestas que Gus Van Sant se montaba con Keanu Reeves y River Phoenix (EL EMO en la película). El videocassette anduvo rodando por la casa de Gustavo hasta que un estudiante de montaje en prácticas lo vió y por hacer la coña empezó a recortar aquí y allá hasta hacer que se pareciese al Rey Lear, al PUTO REY LEAR DE SHAKESPEARE. La pasó a un par de colegas, para reírse y tal mientras se fumaban unos canutos, y luego se la devolvió a Gus Van Sant. Gus Van Sant la puso un día de pedo y dijo: coño, si seré un genio que me ha salido shakesperiana la película. Se la llevó a John y el resto de la historia ya es por todos conocidos.
Y ahora una nota intelectual por la cual demostraré que las películas de Gus Van Sant son en realidad anuncios de dos horas de ropa de marca para EMOs:
- Primero, en cualquier obra de arte, debe haber una comunicación artista-obra-espectador/lector.
- Segundo, en los films, esta comunicación se da a través de los personajes.
- Tercero, el proceso de comunicación lo llamo yo: empatizar con los personajes. Ves a alguien haciendo algo y dices: hey, yo soy ese, eso me ha pasado a mí, conozco a alguien.
- Cuarto: la diferencia entre mostrar un espantapájaros durante dos horas y mostrar a un personaje durante dos horas es que el espantapájaros no hace nada, ni siquiera rascarse los cojones; por el contrario, los personajes, se mueven, fracasan, están atrapados por su destino, triunfan, luchan o hacen todo lo posible por no luchar, etcétera.
- Quinto: por lo general los personajes principales en Gus Van Sant son espantapájaros. Que nadie me venga con que no, que la lucha es interna, que el condicionamiento social impide toda acción, que si la alienación capitalista, que sí Enrique Bunbury debería cantar en Parchís. En Paranoid Park sólo en DOS ocasiones donde el personaje hace algo: en una llamar a su padre, en la segunda decirle a una amiga que está preocupado. En CapulloLandia o como cojones se llame la película del Rey Lear, ni siquiera eso: le dan ataques epilépticos cada vez que debe hacer algo. Y en la de Elephant, bueno, los que actúan son precisamente los malos. El rubio sólo llora y se corre el flequillo a un lado.
A chuparla.


Noviembre 16, 2007 a las 10:09 pm
Y porque afortunadamente para tu salud mental no ha caído en tus manos la peli de “Last Days” (aunque más bien debería llamarse “Your last minute”, puesto que a partir del primer minuto ya te quieres pegar un tiro). En este caso, a Gus Gus le da por el movimiento “grunge”. Que yo no sé que es peor, porque las escenas de <> le dejan a un@ bastante tocad@ de la azotea o directamente sopa. Asi que en efecto, la vi a cámara rápida porque tanta desidia y estaticidad, podían conmigo.
Un claro ejemplo de a lo que me refiero es (Advertencia: no apto para depresivos pues ni dos frascos de prozak te recuperan de esta escena titulada “Death to Birth”) http://es.youtube.com/watch?v=sE1mHZ1ZFts&feature=related
Pdt: sólo le falta vomitar o tirarse un eructo
Noviembre 16, 2007 a las 10:12 pm
* escenas de angustia existencial austríaca, usted ya me entiende
Noviembre 22, 2007 a las 9:07 pm
joder!, q leches es un EMO?
Noviembre 23, 2007 a las 10:56 am
Quizás esto te ayude a saber lo que es un EMO.
http://es.youtube.com/watch?v=4nRNYG_xM2U
Diciembre 18, 2007 a las 1:02 pm
Igual que del sumo horror,
del puerto queda lejos mi casa:
pero Gus Van Sant me transporta
mecido por sus dulces alas.
Febrero 14, 2008 a las 10:52 am
Si quieres material para el próximo post ve la peli Old Boy. Vas a tener pa’ rato.
Abril 13, 2008 a las 5:39 pm
No te imaginas lo que unas cuantas dosis de marihuana pueden llegar a hacer para aumentar la calidad de “Elephant”, al menos en mi caso.
En mi opinión, ”El indomable Will Hunting” es la película más digerible de Van Sant, será porque es la menos salpicada por su estilo.