Vuelta al ruedo

¿Alguien se ha parado alguna vez a pensar en la dialéctica de los gimnasios? Sé de buena tinta que no, que ninguno de vosotros lo habéis hecho, y es por eso que cuando el equipo nacional gana la copa de Europa os subís a la fuente del pueblo, como si viérais una extraña comunión de símbolos entre el fútbol, el agua y el ir borrachos.

El caso es que el gimnasio, originariamente, se trataba de un lugar donde los griegos, que como todo el mundo sabe, son más generación que la generación Nocilla y por eso todo lo que hacían estaba bien, donde comían ensaladas con queso feta, kebaps -por aquel entonces no existía Turquía- y se sodomizaban que daba gusto. Eso lo hacían y creían que era bueno, y como fue bueno, pues los romanos lo adoptaron y lo adaptaron a sus dioses paganos y de ahí pues hasta nuestra civilización; así que donde había antes un Sócrates ahora hay un Hulk Hogan y dónde hay un Teeteto pues te agachas te la etcétera.

La cosa es que la idiosincrasia de los gimnasios no ha cambiado mucho desde entonces: sí, donde había Gimnasia ahora se llama “Pilates”, y donde había levantar piedras ahora hay “Body Pump”. Lo que sí que no ha cambiado son las prácticas habituales de los hombres (sé que es cierto que a los gimnasios también van mujeres, pero es un hecho pasajero debido a un estado de anodadamiento de los astros políticos, con esto del buenrollitismo pues se deja pasar a las mujeres a los gimnasios y a los bares, sólo para que vean que no es su lugar y vuelvan a donde tienen que estar que es su lugar junto a la estufa a hacer ganchillo o a limpiar el suelo de rodillas).

Un gimnasio, y ya lo he dicho antes, mis queridos raperos de medio pelo, es un lugar donde hombre hipermusculados van a marcar más aún si cabe sus músculos en presencia de otros hombres. Estos a su vez se desnudan en frente de los primeros y cuando terminan pues viceversa (sé que no tiene ningún sentido, pero comprended que este artículo está hecho a la manera del 20minutos: fuentes de tercera, becarios de algún centro de retrasados mentales, alcohol, cocaína, cristal). El caso es que los gimnasios deberían dar mucha grima a cualquier macho de verdad: yo, desde luego, no me metía en una sala repleta de tipos con más volumen que yo, sudorosos y ayudándose unos a otros a levantar “pesas”. Pesas, sí, ahora lo llaman “así”. ¿”Entendéis”?

No digáis que no lo advertí. Por eso he vuelto.

5 comentarios para “Vuelta al ruedo”

  1. Los gimnasios. | Testosterona Dice:

    [...] Estos a su vez se desnudan en frente de los primeros y cuando terminan pues viceversa”. Leedlo, que tiene más perlas. Tags: gimnasios, lecciones, metrosexuales Algunos posts [...]

  2. Alfie Dice:

    Linko.

  3. peterlove Dice:

    Brutal…

  4. Mary Jane Dice:

    Nos tenemos que enterar dónde está este sitio ;)

  5. hastergay Dice:

    Donde te has metido? en un gimnasio¿?¿? jajaja

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