Un tipo cuenta la historia de unos tipos que durante la guerra de las Malvinas se esconden bajo tierra, con la esperanza de que acaben los bombardeos y tal antes de que se queden sin víveres, oxígeno o se mueran. Lo bueno que tiene el libro es que está escrito en argentino es decir: meterla se dice culear. Lo otro bueno, porque esto último es una idiotez, es el hecho de que el libro no apunta (ideológicamente) a nada ni a nadie: a ver si aprendemos por aquí. Propongo que la industria novelística en España se divida en tres: a) las novelas de la guerra civil donde los republicanos son siempre buenos. b) las novelas de la guerra civil de revisionismo histórico donde los republicanos no son tan buenos ni los fascistas son tan malos c) las novelas donde no se cuenta de qué va la historia hasta el final y el final es que la novela trataba… Sí. De la Guerra Civil.
La historia de los pichiciegos es esta: unos tipos observan la guerra desde todo lo fuera dea guerra misma que pueden: observan por ejemplo cómo bombardean a las columnas de rendidos y los rendidos que sobreviven re-forman la columna, o como la gente va a cagar al hielo o cómo las ovejas vuelan por los aires cuando olfatean minas (minas de las que explotan, no tipas).
Ahora es más fácil ser patriota (dicen Bernand-Henri Lévy y Houellebecq), porque hay ejércitos profesionales, pero en el caso de que estallara una guerra y el número de efectivos requeridos fuera mayor de los efectivos-efectivos y hubiera reclutamiento forzoso y toda la pesca, lo más digno y lo más patriota sería
a) Dejarse matar por el enemigo.
b) Disparar contra tu propio bando.
Y digo patriota porque en una guerra (es decir, cuando hay DOS o MÁS países a la gresca) ambos bandos ya han perdido: han declinado toda moral en pos de la patria. Aplíquese el cuento a Resistencias armadas y heroicas por tanto que (mal) armadas. En el caso de las Malvinas creo que iba más allá, era algo como más abstracto, más abstruso, más obtuso, más yo que sé, ni siquiera había nacido: el orgullo nacional. Y claro, para que le maten a uno por tanto pues se mata él mismo, no merece tanto honor. No olvidemos que si en algo hemos superado al socialismo de piedra ha sido precisamente en el auge del liberalismo de la visa: mis derechos individuales por encima de cualesquiera otros, incluso de los tuyos. Y visto así, una guerra viene muy mal.
Obra maestra.